Tipos de Varices y Tratamientos

Entre un 10% y un 15% de la población presenta varices. En su mayoría no constituyen una patología grave, pero suelen ser molestas, especialmente en los meses de calor.

Son dilataciones del sistema superficial como cordones venosos más o menos gruesos que pueden apreciarse bajo la piel. Favorecen su aparición factores como la obesidad, estreñimiento, el sedentarismo, prendas que comprimen, permanecer de pie o sentado durante muchas horas, los embarazos, anticonceptivos, la menopausia etc. También influyen los factores genéticos.

Si no son corregidas a tiempo, las piernas se vuelven tumefactas, se hinchan, se deforman. Aparecen manchas sombreadas al principio violáceas, luego amarronadas. La piel que cubre la zona se adelgaza y un día por un ligero golpe, se produce una herida difícil de cicatrizar que se extiende en superficie y profundidad: es la úlcera venosa.

Los síntomas son hinchazón de las extremidades, hormigueo, sensación de picor, calambres, cansancio y dolor. En un estado más avanzado aparece una pigmentación de color marrón y ocre en las zonas inferiores, especialmente alrededor de los tobillos.

Todos estos indicios deben alertarnos, sobre todo si aparecen después de un día de trabajo, de estar mucho tiempo sentado, de pie, al final de un largo viaje o antes del período menstrual.

También se dan pequeñas dilataciones de las venas y la piel se puede volver brillante y fina. Si no se lleva a cabo un tratamiento eficaz, pueden aparecer úlceras en la cara interna de los tobillos.


TRATAMIENTO

 

Esclerosis vascular o Escleroterapia: Es el más indicado para eliminar las pequeñas varices o arañas vasculares. Consiste en la aplicación directa en la vena de una sustancia esclerosante, que actúa anulando la variz y haciéndola desaparecer. Es un método que no requiere reposo posterior ni deja cicatrices.


Láser Vascular: El láser está especialmente indicado para tratar las varices pequeñas o arañas vasculares. El láser atraviesa la superficie cutánea sin dañarla, actuando directamente sobre la vena varicosa para coagularla. Poco después el propio cuerpo reabsorbe el coágulo y la variz desaparece.

En caso de coexistencia de varices de diferente calibre, deben tratarse inicialmente las de mayor tamaño (que habitualmente originan después las ramificaciones más pequeñas) por lo que es fundamental su examen previo por el especialista.

Tras la sesión de láserterapia obligadamente ocurre una pequeña inflamación en cada zona de disparo, que desaparece paulatinamente. No es doloroso. El resultado de la láserterapia es a mediano plazo, sin embargo se pueden notar los cambios desde las primeras sesiones, cuando el organismo elimina la inflamación y cuando la vena tratada desaparece. Si la vena tratada reaparece parcialmente tras la sesión, puede ser necesario un retoque. Esto se debe habitualmente a que en muchas ocasiones está conectada a una red venosa reticular subyacente y se necesite más intensidad para su eliminación.